La adicción a la urgencia: cómo reconocerla y combatirla

Todos conocemos a esta “droga”: la urgencia. La dejamos entrar en nuestra vida, le abrimos la puerta de nuestras empresas, y empieza a adueñarse de cada espacio, de cada decisión, y se va contagiando como un virus.

Somos adictos a lo urgente cuando esperamos hasta el último día para pagar las cuentas, cuando estudiamos toda la noche previa al examen, cuando se acumulan listas y listas de “Cosas para hacer” porque elegimos responder los últimos emails que entraron, atender la llamada imprevista del cliente, la última queja del empleado, y resolver la falla que apareció ahora porque nunca le prestamos atención al plan de mantenimiento.

¡Todos los días son muchos los colaboradores que llegan a la oficina con un plan para el día…sólo para volverse a sus casas sin haberlo cumplido, por haber estado “atendiendo urgencias” durante toda la jornada!

Nos planteamos tres preguntas: Porqué pasa esto? Qué efectos causa? Cómo podemos hacer para liberarnos de esta adicción?

  • Porqué está tan extendida la adicción a lo urgente?

La urgencia genera tensión, estrés, presión… y nuestro organismo responde con una descarga de adrenalina, una hormona bombardeada por el cuerpo en situaciones de alerta o de peligro. Todo en nosotros se prepara para actuar! Bajo el efecto de la adrenalina, podemos hacer cosas que hubieran sido imposibles de otro modo. Y además, esta hormona estimula al cerebro para que produzca dopamina, la hormona responsable de la sensación de bienestar, creándose así una adicción positiva. El resultado? Nos acostumbramos tanto al flujo de adrenalina descargada en las crisis, que dependemos de ella para sentirnos con entusiasmo y energía.

Además, los resultados de nuestras acciones son inmediatos. No necesitamos esperar para ver si todo lo que sembramos dio o no fruto. Resolver un problema “urgente”, aún cuando sea de una importancia relativa, nos da un sentimiento de gratificación instantánea.

Y además, nos sentimos un poco “super héroes”, yendo de aquí para allá resolviendo problemas!

En las organizaciones, además, la premiamos, y con esto la hacemos superpoderosa. En una organización que conozco, se da un reconocimiento especial al “héroe del trimestre”. Es esa persona que resolvió la crisis más urgente. Por supuesto, muy loable reconocer esto, pero, no estamos premiando justamente a quien nos saca del pozo, en lugar de reconocer a quienes hacen que nunca nos caigamos en él?

  • Qué efectos causa?

Cuando sólo se atienden asuntos urgentes, los importantes no urgentes quedan relegados a la lista de “cuando no haya urgencias”… que por supuesto nunca tendremos tiempo de encarar. Y esto hace que tengamos impactos en las tres dimensiones: la impersonal (los resultados se ven afectados), la interpersonal (las relaciones se desgastan), y la personal (el estrés nos enferma, nos sentimos “vacíos” por no tener tiempo para nosotros mismos). Se instala un círculo vicioso, muy dificil de desactivar.

La adicción a lo urgente, como otras adicciones, nos da una falsa sensación placentera temporal, absorbiendo toda la atención cuando estamos concentrados en resolver el problema, y brindándonos un sentido artificial de autoestima, poder, logro.  Pero también, como las otras adicciones, es peligrosa, ya que consume nuestra energía, y nos desconecta de lo importante, de las personas queridas, y de nosotros mismos.

En una organización donde somos adictos a lo urgente, se va dejando de lado todo aquello que construye el negocio y la organización a mediano y largo plazo: planificar, desarrollar una visión, hacer análisis, construir relaciones, dar feedback, prevenir errores, mejorar procesos, hacer capacitaciones, celebrar!  Resultado: las urgencias no hacen más que aumentar.

  • Cómo nos libramos de esta adicción?

Ante todo, reconociéndola, en nosotros mismos y en quienes nos rodean.

Estás siempre corriendo? Pareciera que haces mejor tu trabajo bajo presión? Rendís lo máximo cuando estás manejando una situación de crisis? Pensás que “algún dia” tendrás tiempo para hacer todo lo que de verdad deseas?

Si la respuesta a estas preguntas es Si, es tiempo de comenzar con un pequeño gran cambio.

Te proponemos lo siguiente: definir, para los principales roles de tu vida (empleado/a, padre o madre, hijo/a, esposo/a, amigo/a) y para vos mismo/a, cuáles son las cosas más importantes, que harían una diferencia significativa si las hicieras con regularidad?

Estas son las que Stephen Covey llama “las piedras grandes”, aquellas que debemos asegurarnos de hacer primero.

Una vez que las elijas, asegúrate de hacerlas, y de que nunca, pero nunca, estén a merced de aquellas cosas que importan menos, a pesar de que sean urgentes.

Por ejemplo, en un trabajo, si el cliente es lo más importante, nos agendaríamos reuniones o llamadas con ellos en forma frecuente. Si nuestros empleados son valiosos, no cancelaríamos las reuniones de feedback “porque total las podemos hacer otro dia”.

La medicina es simple: Darle prioridad a las cosas más importantes en nuestra vida, no a las mas urgentes.

Puede costar al principio “desintoxicarnos”, pero luego, cómo se disfruta vivir sin esta adicción a lo urgente!

Los invitamos a que nos comenten sus experiencias!

Hasta la próxima!

Un comentario en “La adicción a la urgencia: cómo reconocerla y combatirla

  1. Gracias Lujan!! Muy sabio!! Por suerte este no es uno de mis problemas, pero si lo veo muy cerca mío y me da tristeza.
    Beso grande

Deja un comentario