Atrevernos a desafiar los miedos

“Si no sales al bosque, jamás ocurrirá nada
Y tu vida jamás empezará”

Clarissa Pinkola Estes- Mujeres que corren con los lobos

-No salgas al bosque, no salgas-dijeron ellos.
-¿Por qué no? Por qué no tengo que salir al bosque esta noche?-preguntó ella.
-En el bosque habita un enorme lobo que se come a las personas como tú. No salgas al bosque, no salgas por lo que más quieras.

¿Cuántas veces nos han dicho frases como esta? Quizás fueron nuestros padres, alguna profesora, hasta alguna amiga o pareja. Más adelante, ya no fue necesario que alguien nos lo diga, nuestra propia voz interior se encargó de hacerlo.

A veces, el bosque es un área de la vida: el trabajo, la política, el mundo del arte, las relaciones amorosas, el deporte… Zonas “peligrosas”, que “no son para nosotros”. Otras veces, todo el mundo se convierte en un lugar desafiante, que entraña peligros por donde se lo mire.

Quizás en un principio nos damos cuenta, nos rebelamos, pero un buen día estas creencias de otros, estos miedos de otros, se nos hacen carne, y ya no nos damos cuenta de que son sólo creencias. El bosque, el mundo, pasó a ser realmente peligroso para nosotros.

Todos los seres humanos interpretamos la realidad desde nuestro propio “observador”, un observador que está hecho de esas creencias, de esos modelos mentales que no sabemos cómo hicimos nuestros, que muchas veces ni siquiera identificamos, pero que condicionan nuestras respuestas. Imaginen cómo será ir por el mundo con la creencia de que es peligroso, de que hay un lobo enorme ahí afuera, dispuesto a comernos si salimos.

Un miedo que era de otros ahora es nuestro. Sin darnos cuenta. Y desde ese miedo, algo malo puede pasar si nos animamos a dar el paso. Naturalmente, nos paralizamos. O salimos al bosque con poca fe en nosotras mismas, sintiéndonos débiles, inadecuadas, impostoras. Con miedo, con culpa. Y obviamente fallamos.

¿Te suena esto? Todas estuvimos allí en un momento u otro.

Entonces, aquí van algunas preguntas poderosas para que desafiemos esta forma de mirar la vida.

¿Qué nombre, qué forma, qué disfraz tiene nuestro “lobo feroz”? ¿De dónde surgió ese lobo? ¿Quién nos contó sobre él? ¿Alguna vez lo vimos?

¿Cuál es el bosque al que no nos animamos a meternos? ¿Qué pasaría si nos animásemos? ¿Qué es lo peor que podría pasar?

¿Cuál es el costo que estamos pagando por no hacerlo?

¿Porqué es importante para nosotros ese bosque?

¿Cómo podríamos prepararnos mejor para desafiar nuestro miedo y enfrentar al lobo feroz? ¿Hubo algunos “bosques” que ya conquistamos?

Son sólo algunas preguntas, pero que pueden cambiar nuestra forma de mirar, y mirarnos, y a partir de allí, posibilitar nuevas acciones.

¿Se les ocurren otras? ¿Tienen ejemplos de vivencias propias que quieran compartir? ¡Nos gustaría escucharlos!

Me despido con un video que pone en imágenes este tema arquetípico. Si quieren profundizar sobre nuestros programas de coaching, no dejen de contactarnos.

Un abrazo

2 comentarios en “Atrevernos a desafiar los miedos

  1. Hola Lujan. Me gustaria formalizar sesiones y hacer un trabajo a mediano plazo.
    En un futuro, que participe Mariela.

    Presupesto? Disponibilidad? Horarios? Metodologia?

    Un beso. Mati

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